8.1.12

Mensaje en una botella

3 de enero de 2012. En un día de introspección vamos a una playa de la Costa Brava. Está llena de cañas, ramas, troncos…no sé cómo habrán llegado hasta aquí. El mar, supongo. Voy andando, inspeccionando el terreno. Hace sol y un poco de aire. Se está bien. Entre las cañas veo muchos otros deshechos. Botellas vacías, bidones.

Me siento cara al mar y no pienso en nada. Pero no puedo. Cualquier pequeño detalle hace que mi mente vuele y recupere recuerdos, desde unas colonias con el colegio en algún pueblo de la costa hasta un fin de semana de agosto en Alicante. Soy así, recuerdo muchas cosas. No puedo evitarlo.

De pronto, algo llama mi atención. En ese mar de cañas y restos de plástico hay una botella de vino vacía y tapada. Dentro un mensaje: “El mar con sus olas y el tiempo…” la tinta se ha corrido y ahora sólo es una mancha. Por rima, podría ser “y el tiempo con sus horas”. Encontrar un mensaje en una botella me reconcilia un poco con el mundo. La volvemos a cerrar con el mensaje dentro y la devolvemos al mar.

Y todo esto se me ocurre mientras mi acompañante recorre la playa. Y me pilla sin nada en los bolsillos. Así que vuelvo al coche a por un trozo de papel y un boli. Me siento en un tronco y empiezo a escribir. Al mismo tiempo, una familia recoge cañas. Sigo observando mi alrededor y veo una moto de esas que se regalan a los niños cuando empiezan a tener cierta estabilidad al andar. ¿Cómo habrá llegado hasta aquí? ¿Cómo habrá llegado aquí el resto de basura? Tengo curiosidad. Las botellas de cerveza y vino puedo imaginarlo... 

6.10.11

La importancia de hablar bien

Los idiomas evolucionan gracias al uso que les dan los usuarios. Ahora podemos decir cederón, güisqui, etc. Pero no sólo evoluciona el léxico, también evolucionan las formas. Antes era habitual que nietos e hijos trataran a abuelos y padres de usted, ahora apenas se escuchan “ustedes”.

Desde este humilde blog quiero reclamar la importancia de hablar bien. Y con bien no sólo me refiero a correctamente, también me refiero al respeto, al tono y al lenguaje no verbal. Creo que con los formalismos también hemos perdido las formas, que no viene siendo lo mismo.
Cada día paso por situaciones en las que me siento atacada. Cajeras de supermercado que te tratan como a un paquete de arroz, compañeros de trabajo que ahorran en amabilidad, ese desconocido a quien preguntas algo. ¿Por qué? ¿Por qué hemos adoptado un lenguaje tan agresivo? ¿Es que no vemos cómo puede cambiar la situación en función del tono que utilicemos? Supongo que ver a famosos gritándose e insultándose en platós, ayuda a normalizar la agresividad en el lenguaje, pero en nuestras manos está evitar que nuestros hijos salgan en algún programa de re-educación de niños y adolescentes. Porque el habla puede parecer algo superfluo, pero es mucho más importante de lo que pensamos.

Y yo soy la primera en entonar el mea culpa. En muchas ocasiones, la situación me supera y pierdo las formas. Tengo fama de borde, aunque no es tan fiero el león como lo pintan. Normalmente suelo serlo sólo si la situación “lo merece”. Desde hace un tiempo, intento cuidar mi tono de voz, la intención y el contenido; suelo utilizar el “perdona una pregunta”, en lugar de “oye!” y doy las gracias cuando se me da una respuesta, pero desde hace otro tiempo, también he decidido que no voy a ofrecer mi amabilidad a quien no la merece. Claro que, depende de la situación, es mucho mejor seguir siendo todo lo amable que sea posible para que el interlocutor agresivo quede aún peor.

Hagámonos un favor, hablemos con los demás como nos gustaría que nos hablasen a nosotros… o acaso ¿no os hacéis un poco pequeños cuando alguien os habla mal?

8.8.11

Oh benvinguts, passeu, passeu...


...de les tristors en farem fum. Que casa l’Eva  és casa nostra, si és que hi ha casa d’algú.

Inicio aquesta entrada amb la que des de fa uns anys és per a mi la cançó oficial de Vilaverd, un petit poble de la Conca de Barberà que significa per a mi moltes més coses de les que penso.
Vilaverd és un dels primers “viatges” amb amics. És visitar una bona amiga en el seu exili estiuenc. És festa major. És anar a dormir quan es fa de dia i parar davant un semàfor que no està operatiu. Vilaverd és fer una calçotada amb cervesa rosa. És mirades de complicitat. Dormir a les golfes. I no dormir també. És revetlla de Sant Joan a la platja de Tarragona. És sopar una espasa de carn. És una bombolla que t’allunya de la rutina. És passar la  ressaca a la piscina. Vilaverd és trigar 3 hores en arribar i mitja hora en aparcar. És conèixer gent nova. Vilaverd es 0.17. És fer tot el possible per poder escapar-nos un cap de setmana. És estar on fire a la festa major de Picamuixons. És fer un xat per whatsapp amb gent de la mateixa habitació. 

Vilaverd és passar uns dies genials amb els amics de sempre. 


5.6.11

Mr. and Mrs. Bayliss

Verano de 2003. Acabo el instituto. Es el año de la selectividad, del examen para el FCE, de las pruebas para entrar en Tradducción. La Universidad. Amistades que quedarán atrás, amores que surgen. Y yo decido que me voy 3 semanas a Greenwich (Londres), a hacer un curso de inglés. Allí me acogieron los Bayliss, un matrimonio de jubilados que se dedica a alojar a estudiantes. En ese verano fuimos 9 chicas. Yo llegué a dormir en su propia habitación, donde pusieron una litera donde dormíamos una chica rusa y yo, y en la cama de matrimonio, dos italianas. Y hasta 5 chicas más en las dos habitaciones que quedan. Una pequeña ONU, porque éramos de diferentes nacionalidades.
En otras circunstancias me hubiera parecido un abuso. Un matrimonio que apiña a adolescentes en literas para hacer su agosto. Pero nada más lejos de la realidad. Se encontraron con un overbooking, culpa de las agencias, y ellos les hicieron el favor de alojarnos a todas. Con todo esto, ellos dormían en unos colchones en el suelo del salón... Digo que no me sentó mal porque nos trataron muy bien. Cuando eres adolescente y cuentas que te vas 3 semanas fuera de casa, a un país extranjero, y a casa de alguien a quien no conoces, todo el mundo te cuenta que tiene un primo que también se fue, y a quien trataron fatal. Pues a mi no. Las comidas fueron muy bien, todo lo que la gastronomía inglesa permite. Nos cedieron su cama, charlaban con nosotras y nos hicieron sentir como en casa.
Unos años más tarde, seguíamos manteniendo el contacto por e-mail. Y en mi erasmus a Liverpool, hice una visita de fin de semana a Londres. Se lo comenté y no dudaron un segundo, tenía alojamiento gratis. Esta vez fui yo la que durmió en el suelo del salón, pero me pareció muy justo.
Primavera de 2011. Recibo un correo que hace que esboce una sonrisa de inmediato. Es Len Bayliss, que tras un largo periodo de silencio por enfermedad, me dice que en Mayo vienen a Barcelona. Me dice que quiere que nos veamos, y le digo que encantada.
Estoy nerviosa, voy al encuentro de alguien a quien no veo desde 2005. Nos abrazamos, nos besamos. Me cuentan que están bien, que han superado esa grave enfermedad. Me alegro enormemente. Nos ponemos al día y me cuentan que esa noche es su 50 aniversario de bodas y han querido pasarla conmigo. Me parecen maravillosos.
Son una pareja con quien compartí 3 semanas de un verano de hace 8 años. Quien me cuidó como si fuera de su familia. Que fueron cruciales para que esa experiencia resultara positiva. Creo que este tipo de gente es lo que Albert Espinosa llama el mundo amarillo: aquellas personas que sin ser familia, amigos íntimos, pero que son especiales.
Thanks mates!!

19.5.11

Presunción de no-idiotismo

Presunción de no-idiotismo

Tomo prestada este frase de mi mejor amiga, para titular una entrada sobre un tema que hace tiempo que me ronda por la cabeza.

En los último días he podido comprobar como nos estamos olvidando de la presunción de no-idiotismo. Cada vez es más normal escuchar preguntas, digamos, tontas y respuestas peores.

Nunca me he considerado una persona superdotada y no tengo una inteligencia sobrenatural. Se me dan mal las mates, estudié traducción y no doy una en los test psicotécnicos. Pero, últimamente, tengo la sensación de ser de las pocas personas que razonan y piensan antes de hablar, de soltar cualquier cosa. O quizás debería hacer un test de inteligencia.


Desde hace un tiempo, me pasa que a veces, al preguntar por algo, recibo una respuesta que anula totalmente la presunción de no-idiotismo. ¿Por qué? ¿Por qué no se responde a  mi pregunta y punto? ¿Por qué tenemos que constatar que nuestro interlocutor no es idiota? Vale que el pan y circo de la telebasura está anulando nuestra capacidad de raciocinio, pero ¿tan grave es?

En el colegio cuando preguntábamos algo, el profesor nos hacía pensar, e intentar buscar la respuesta por nosotros mismos. Si no lo conseguíamos, nos la daban, claro. Por eso, ahora antes de preguntar, intento encontrar la solución yo mi misma y cuando agoto todas las posibilidades, pregunto. Por eso, me siento terriblemente estúpida cuando alguien cree que “no he llegado” a ello.

Me parece que dar por hecho que todos somos idiotas hasta que se demuestre lo contrario, es ir demasiado lejos.

Sin embargo, hoy en una visita al dermatólogo lo he visto claro. Como una anunciación. Resulta que lo que pasa es que no te escuchan. Te oyen, pero no te escuchan. Yo pensaba que eran dos fenómenos distintos, pero hoy me he dado cuenta de que son el mismo. No te prestan atención, van a la suya, dan respuestas avanzadas y casi siempre absurdas. La consecuencia directa es que te tratan de idiota, piensan que “no has llegado” a razonar, pero en realidad es al revés. 

Y tú, te sientes ridículo.

17.3.11

Orgull de pixapins

Escric aquest article per defensar l'orgull i la dignitat dels pixapins, i concretament, dels xaves.

Com molts de vosaltres sabreu em considero una persona molt de ciutat. De tant en tant m'agrada sortir de Barcelona i poder allunyar-me del trànsit, la contaminació i el soroll, però no puc passar més d'una setmana. Necessito formigó, edificis alts. Per això em considero una pixapins. Sóc la típica que va a un poble i diu allò de “Camacu”. Perquè a part de pixapins, sóc xava. Vés, ningú es perfecte.

Bé, en realitat exagero una mica perquè part de la meva família viu en pobles i des de que sóc petita sé que la caca de vaca fa pudor, que la fruita i la verdura creix al camp i no la nevera i que el pollastre és un ésser viu abans de ser a l'ast. D'altra banda, sóc de L'Hospitalet i la majoria d'anys de la meva vida he parlat més castellà que català.

Amb tot, em sento orgullosa quan algú em diu pixapins o xava. Prenc com a tret distintiu quelcom que altres consideren una ofensa. Ells es queixen i jo me'n sento orgullosa. I és que des del meu punt de vista som uns éssers incompresos. Nosaltres, que de tant en tant volem sortir de la ciutat, veure món, anar a altres pobles a veure altres estils de vida. Nosaltres que ens equipem al Decathlon per anar d’excursió per camins que altra gent fa cada dia. Nosaltres que reservem la millor taula al restaurant del poble per gaudir de la gastronomia local, que ens baixem la ruta per al gps, hem de sentir allò de “de Can Fanga havia de ser”. Sí, i què?

Us heu parat a pensar en la situació inversa? Ets al metro, fas tard i vas corrents, de cop xoques amb algú que es para en sec davant la màquina del metro i treu el bitllet sense presses... és que no veu que això es fa abans? Si en aquest moment algú s’atrevís a dir “de poble havia de ser”, se’ns tirarien a sobre amb allò de la “superioritat dels barcelonins”. Llavors, per què a la inversa està permès? Per què he sentir com m’ofenen per comportar-me de manera diferent als locals?

Perdó per no saber treballar l’hort, per perdre’ns per la muntanya, per parlar amb la A, per barrejar castellà i català, per no conèixer les expressions més genuïnes catalanes, per... què coi! No he de demanar pas perdó! No sabrem fer tot això, però sabem totes les combinacions de metro i autobús possibles, aguantem la contaminació, som capaços de viure en pisos de 50 m2 4 persones i ens alimentem amb allò que trobem als súpers. Cadascú se sap desenvolupar en l’entorn que li ha tocat o que ha triat per viure-hi, però això no vol dir que sigui millors o pitjors, no?

Clar que, com en tot col·lectiu hi ha un grup d’individus que ens fan tenir mala fama, per exemple aquells que denuncien al pagès que hi ha al costat de la seva casa d'estiueig perquè les vaques fan fressa i els fems fan pudor. Però això no és ser pixapins és ser imbècil! Perdoneu però algú ho havia de dir. Com aquells que van al bosc i el deixen ple de plàstics i papers, són uns marrans, pixapins o no.

Què voleu que us digui, nosaltres no tenim la culpa del centralisme que hi ha a Catalunya. Crec que ens hauríem de començar a respectar una mica més.

I ara perdoneu-me, però us he de deixar que aquest cap de setmana surto de la gran ciutat i em tanquen el Decathlon.

18.1.11

Aviso: no soy un guardarropía


Nuevas situaciones creadas por la nueva ley antitabaco

Vamos a ver qué pasa cuando quedamos con unos amigos el fin de semana:

Te duchas y te pones guapa para salir a cenar. Dicen que luego vamos a ir a tomar algo. Sales corriendo porque llegas tarde. Y el metro, ¿cómo puede tardar tanto en hacer un trayecto tan corto? Envías un sms diciendo que llagas tarde. Bueno, ya está. Llegáis al restaurante. Entráis y ya no preguntan si queréis mesa de fumadores o no fumadores. Vas detectando nuevos olores. Os sentáis y pedís. La cena se desarrolla entre risas, anécdotas, fotos…

Ahora pueden pasar dos cosas:
Algunos de tus amigos son fumadores:

Termináis un plato y hasta que no traen el segundo, los fumadores salen a la calle. Los no fumadores os quedáis en la mesa. Si sois varios no pasa nada, la conversación sigue. Si sois dos o menos, la cosa cambia. Repasas todas las paredes del local. Dices aquello de "bueno… y ¿qué tal?". Silencios incómodos y "¡mira! ya vuelven". Ellos entran normal, no se han dado cuenta de que has estado 15 minutos colgada.

Si no hay fumadores en el grupo:
La cena sigue, traen un plato, el otro, otra botella de vino. Risas.

En ambos casos:
Después de los postres y el café, decidís que queréis ir a tomar algo. Pagáis la cuenta y os vais.

Llegáis al bar. ¿A qué huele? ¡Qué raro! Entráis y podéis ver la otra punta del local, no hay aquella nube de humo que te impedía ver más allá de la mesa de delante. Pedís, bailáis (si es de bailar), charláis, etc. (vamos que no os voy a contar ahora lo que se hace un bar…). Si ninguno de tus amigos fuma, pues vais haciendo, entráis, salís. Si tus amigos fuman:
Llega ese momento en que quieren fumar y salen a la calle. Dos opciones:

Te apetece tomar un poco el aire y sales con ellos. Pues nada, piti, charla, y para adentro otra vez.
Estás bien, y no te apetece salir. Te dicen aquello de "te dejo la chaqueta, ¿eh?" Tú asientes, ellos se van, y ahí te quedas con las chaquetas. 

A lo largo de la noche esto se va a repetir varias veces. Vas alternando entre salir, y no salir, hasta que llega ese momento:

(tus amigos son fumadores) Se van a fuera. Tú no tienes ganas y te quedas. Es posible que se quede alguien más. Vuelven a repetir lo de "Te dejamos las chaquetas, ¿eh?" Y ahí te ves, más de media hora haciendo de guardarropía. Porque ahora ya no es sólo un cigarro y volvemos, ahora se han montando una fiesta alternativa en la calle. Y ahí te quedas sin poder moverte, porque eres el responsable de que no se lleven las chaquetas de tus amigos. De alguna manera, consigues poner las pertenencias a salvo e ir a buscarlos. Les dices que no eres un guardarropía, y te contestan "pero si ha sido sólo un momento. Vamos, vamos". Y entráis. Pero no son conscientes del rato que has pasado sola mirando chaquetas. También puede pasar que lo que estés vigilando sea un sitio. Cuando sales, te dicen: "¿Y la mesa?". Se lo explicas, y te dicen "pues vamos, si total, aquí hace fresco y queremos pedir". Ahora ya no hace falta, gracias. Ya nos habrán quitado la mesa. Volvéis a entrar. Y así hasta que os vais. 

Llegas a casa y notas la recompensa de la noche. Te metes en la cama sin apestar a tabaco. Y lo mejo de todo, podrás volver a ponerte esos pantalones otra vez. 

Amigos fumadores haceros responsables de vuestras pertenencias, y tened en cuenta a los que no fumamos. Que "un piti y volvemos" puede llegar a ser mucho rato.