22.1.15

No toques, ¿por qué tocas?

Hoy quiero confesar algo que os sorprenderá: Me gusta el contacto físico.

Ya está, ya lo he dicho. "¿Qué dices loca?, ¿pero tú no habías hecho tuya la célebre frase "no toques, por qué tocas"?", os estaréis preguntando. Sí, no os alarméis, esa frase se me puede aplicar, pero debo matizar un par de cosas. Hace un tiempo le dije a un amigo "fa molt temps que ningú no m'abraça com ho fas tu". Y es que son abrazos que te llenan el alma, pero el tema es otro, y es que en cuanto terminé la frase me di cuenta de que algo no iba bien. Empecé a dudar si la falta de abrazos se debe a que la gente de mi entorno no es muy dada a los abrazos, si es que nos estamos deshumanizando o si es que estoy transmitiendo una idea que no es del todo cierta.

Estoy muy a favor de los besos, los abrazos, las caricias y el contacto en general, siempre y cuando sea con gente conocida. Siempre que sale el tema del contacto físico y alguien dice que a mí no me gusta, añado el matiz "con desconocidos". Pero el ser humano es extraordinario y cuando dices "no me gusta que me toquen", lo primero que hacen es manosearte (¿por qué?), pero luego, aunque hayas dicho mil veces que es con los desconocidos, que el contacto con tu gente sí que te gusta, dejan de "tocarte". Ya tienes la etiqueta de "intocable" para siempre. Y hay veces que se echa de menos un abrazo. Y ese amigo vive lejos y tiene una vida muy ajetreada.

A ver, tampoco vamos a volvernos locos ahora. No soy la persona más empalagosa del mundo y considero que tampoco es necesario que nos estemos tocando todo el día, pero entre poc i massa.

Entonces, ¿qué es lo que no me gusta? No me gusta el contacto físico innecesario, gratuito y excesivo con gente a la que no conozco. Os pongos unos ejemplos:

- Esa gente que en un concierto/discoteca se mueve o baila invadiendo todo tu espacio vital de manera totalmente gratuita e innecesaria. Hay poco espacio, somos muchos y hay cierto contacto. No pasa nada, lo tenemos asumido y no hiperventilamos, pero no todo el mundo lo ve así y sigue moviéndose como si no hubiera nadie a su alrededor. MAL, muy mal.
- Te presentan o conoces a alguien y no le basta con los dos besos estándares (con los que no tengo problema), tiene que cogerte del brazo (o frotártelo!), abrazarte o expresar más efusividad de la debida. Cuidado, no siempre gusta. Pero claro, luego está esa gente a la que sin saberlo le permites que lo haga. Así que supongo que depende de la persona y la actitud.
- Gente, conocida o no y que no son tu pareja, que cuando te habla te coge del brazo o se apoya en tu hombro. Cuidado también. En momentos de cierta intimidad u ocio, bueno, en otros entornos, no gracias.

En resumen, mi problema no es que no me guste el contacto físico es que tolero muy poco que se invada mi espacio vital. Prueba de ello es que he estado en la piña de los Bordegassos en dos ediciones del Concurs de Castells, y más contacto que en esa situación, no creo que se pueda tener. Es un poco #soypuracontradicción, lo sé, pero yo ya era así cuando la mayoría de vosotros me compró, ¡así que ahora no os quejéis!

1 comentario:

Holden dijo...

Creo que te comprendo bien, ¡odio que invadan mi espacio personal!

Aunque claro, yo soy bastante maniático y eso casi podría parecer algo normal en mi. Y dentro de lo que intentas explicar lo que menos soporto son los sobones, ya sabes, esas personas que mientras te hablan no pueden evitar tocarte: jiji te agarro el brazo, que si tú nosequé y te toco el pecho, déjame ver tu anillo y te cojo la mano... ¡horror!